La cirugía combinada catarata-refractiva se convierte en una práctica generalizada
La cirugía combinada catarata-refractiva se convierte en una práctica generalizada en los quirófanos.
“El paciente de catarata es cada vez más exigente y quiere disponer de la máxima independencia de gafas después de la intervención, algo que no pasaba hace unos años”. Este cambio social se traduce en un aumento importante de cirugía combinada catarata-refractiva, en la que no sólo se sustituye el cristalino por una lente, sino que además se ajustan al máximo las dioptrías de dicha lente para que el paciente no precise corrección óptica tras la intervención.
Pese a ello, después de la operación, un tercio requiere el uso de gafas o bien someterse a una cirugía refractiva, opción, esta última, por la que se decanta prácticamente el 100% de los afectados. Este es uno de los asuntos que ha centrado el interés de la XII Reunión de Invierno de la European Society of Cornea and Refractive Surgeons (ESCRS), según el Dr. José Luis Güell, del Instituto de Microcirugía Ocular (IMO) de Barcelona, Secretario de la sociedad y coordinador del congreso. Los 1.500 especialistas congregados desde el viernes hasta esta tarde en Barcelona, también han debatido sobre el doble abordaje de los defectos de refracción: a través de la córnea o del cristalino.
Las alteraciones del cristalino pueden provocar problemas de visión porque éste se vuelve opaco (catarata) o porque pierde su capacidad de acomodación (flexibilidad para adaptar el ojo según mire cerca o lejos), lo que suele suceder a partir de los 45 años. Debido a que la mayor parte de la cirugía refractiva tiene lugar antes de ésa edad, casi el 90% se realiza modificando la morfología de la córnea o introduciendo en ella anillos o lentes.
La técnica más extendida es el Lasik, un láser que se aplica en la parte profunda de la córnea a la que se accede mediante una incisión que deja herida la córnea. La mejora de la tecnología láser está permitiendo invertir la tendencia y apostar por una cirugía menos traumática, a nivel superficial de la córnea. Según el coordinador del congreso, “estamos retomando una práctica similar a la que se utilizaba en las primeras operaciones refractivas, hace unos 15 años, en las que se empleaba láser excímero (gases) a nivel superficial para modificar la curvatura anterior de la córnea, aunque con la diferencia de que ahora hemos logrado minimizar complicaciones que entonces eran importantes”.
Por lo que se refiere a la cirugía refractiva del cristalino, el futuro a corto plazo apunta hacia las lentes conocidas como LAL (Lentes Ajustables con la Luz), que pueden implantarse en el cristalino (cuando la lente natural se extrae por sufrir una catarata o por haber perdido su capacidad acomodaticia) y cuya refracción puede ser modificada (hasta en dos dioptrías) con la aplicación de una luz, lo que evita una segunda intervención.
Esta técnica se probó por primera vez en Europa en el IMO hace un año, ofreciendo unos magníficos resultados, según el Dr. José Luis Güell, responsable del proyecto. La reunión de la ESCRS ha estado precedida por el VII Congreso de Cirugía y Enfermedades de la Córnea, organizada por el Dr. Güell y su colega del Instituto de Microcirugía Ocular de Barcelona, el Dr. Óscar Gris.
Los 500 especialistas congregados el viernes en Barcelona debatieron sobre los principales avances en trasplantes y otros abordajes corneales, como la tecnología cross-linking, que consiste en la aplicación de luz ultravioleta sobre la córnea para corregir defectos graves y evitar trasplantes; el uso de nuevos fármacos antiangiogénicos y de inserts (cápsulas de esteroides e inmunodepresores de liberación lenta) para evitar rechazos en trasplantes de alto riesgo; la utilización de células del limbo para regenerar la propia córnea; el avance en el uso de queratoprótesis, “córneas artificiales” que se implantan en cerca de un 10% de los pacientes que requieren trasplante; o la novedosa tecnología femtosegunda aplicada a la oftalmología, que consiste en el uso de un láser sólido para cortar de forma absolutamente precisa el tejido corneal, lo que permite un mejor encaje y sujeción de los trasplantes, así como una mayor maniobrabilidad y flexibilidad en operaciones de Lasik, de implantación de lentes y anillos corneales, etc. Fuente: http://www.portalesmedicos.com/noticias/cirugia_catarata_080206.htm